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Cantar de Mío Cid

Versión modernizada

Timoteo Riaño Rodríguez y M.ª del Carmen Gutiérrez Aja

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El móvil del autor

Queda una pregunta que casi nunca se hace: ¿para qué? Por qué un canónigo culto de Osma se sienta en 1207 a escribir mil versos sobre un guerrero que llevaba más de un siglo muerto.

La respuesta de Riaño y Gutiérrez Aja es que el Cantar no es una evocación nostálgica, sino un escrito de intervención política, dirigido a un presente muy concreto y con un destinatario muy concreto.

Castilla, hacia 1207

En 1191 Portugal, León y Aragón se coaligaron contra Castilla. En el centro de aquellas maniobras estaba don Pedro Fernández de Castro, llamado «el Castellano», presente en la corte leonesa y enemigo acérrimo de Alfonso VIII. La obra lo describe con las palabras de las crónicas: «enemigo capital de Castilla» y el mayor obstáculo para la Iglesia.

Y Pedro Fernández de Castro era descendiente de los Ansúrez-Beni Gómez. Ahí está la clave. Porque los Beni Gómez son, en el poema, el linaje de los infantes de Carrión.

Mientras tanto Alfonso VIII preparaba la gran confrontación con los almohades, la que se libraría en Las Navas de Tolosa en 1212. Se respiraban aires de cruzada.

El conflicto del poema y el conflicto real

En el Cantar ficción, 1207

Nobleza heroica

Rodrigo Díaz de Vivar

  • Infanzón, de linaje menor
  • Gana su honra por su propio esfuerzo
  • Sirve a su rey incluso desterrado

frente a

Nobleza indigna

Los infantes de Carrión

  • Linaje ilustre: los Beni Gómez
  • Movidos por la codicia y la ambición
  • La afrenta de Corpes

En Castilla realidad, 1191-1212

La corona

Alfonso VIII

  • Prepara la cruzada contra los almohades
  • Culminará en Las Navas de Tolosa, 1212

frente a

El obstáculo

Pedro Fernández de Castro
«el Castellano»

  • Descendiente de los Ansúrez-Beni Gómez
  • «Enemigo capital de Castilla»
  • El mayor obstáculo para la Iglesia
El linaje que el poema denigra es el mismo del que descendía el principal enemigo de Alfonso VIII cuando el Cantar se escribió. Según Riaño y Gutiérrez Aja, esa coincidencia es el móvil de la obra.

Un modelo y un contramodelo

Con ese mapa delante, la estructura del Cantar deja de parecer una sucesión de aventuras. La feroz repulsa contra la familia castellana de los Ansúrez-Beni Gómez no es un episodio del poema: es, en palabras de los autores, tema capital del Cantar.

El poema propone un arquetipo de nobleza heroica —el Cid, un infanzón que gana su honra por su propio esfuerzo y sirve a su rey incluso desterrado— frente a una nobleza indigna, la de unos condes de linaje ilustre movidos por la codicia y la ambición, capaces de la afrenta de Corpes. Y esa nobleza indigna tenía en 1207 un descendiente vivo y con nombre.

Es plausible que, en medio de esos acontecimientos políticos, sociales y religiosos, el autor del Cantar de Mío Cid tuviera como móvil escribir una exhortación a la cruzada que preparaba Alfonso VIII, proponiendo como modelo a un arquetipo de nobleza heroica representada por el Cid frente a una nobleza indigna representada por don Pedro Fernández de Castro, descendiente de los Ansúrez-Beni Gómez, que tantas trabas ponía para los planes del Rey de Castilla y de la Iglesia.

Timoteo Riaño Rodríguez y M.ª del Carmen Gutiérrez Aja, El Cantar de Mío Cid. II: Fecha y autor del Cantar, Diputación Provincial de Burgos, 1998.

El Cantar, entre dos fechas

  1. 1191

    Portugal, León y Aragón se coaligan contra Castilla. Pedro Fernández de Castro maniobra desde la corte leonesa.

  2. 1207

    Per Abat escribe el Cantar, en el mes de mayo. Castilla se prepara para la cruzada.

  3. 1212

    Las Navas de Tolosa. La confrontación con los almohades a la que, según la tesis, el poema exhortaba.

El Cantar no se escribe mirando al pasado: se escribe cinco años antes de la batalla que Castilla estaba preparando.

La pluma de un jurista

Hay una segunda capa, y es la que delata el oficio del autor. El tramo final del Cantar, el de las cortes de Toledo, está construido como un pleito: no se narra una venganza, se instruye una causa de nulidad matrimonial.

Per Abat va sembrando a lo largo del poema los vicios que acompañaron a las bodas de los infantes de Carrión con las hijas del Cid, para poder invocarlos al final. Como buen abogado, primero pone en evidencia el vicio de una de las partes: la falta de consentimiento del Cid, por temor reverencial al Rey (vv. 2907-2912). Todavía no saca a relucir el dolo de los infantes, movidos por la codicia y la ambición; eso lo reserva. La estrategia del juicio los irá involucrando poco a poco.

Por qué esto importa para la autoría

El móvil no es un añadido a la tesis: la refuerza. Un autor con esta intención tiene que ser alguien que domine el derecho civil y el canónico, que escriba desde la órbita de la Iglesia, y que viva en una región leal a Alfonso VIII. La Extremadura Oriental Castellana lo era desde que el rey, siendo niño, huyó por allí camino de Atienza.

Es decir: exactamente un canónigo culto de la diócesis de Osma. Exactamente Per Abat.

Quién fue Per Abat Leer el volumen II completo